
Las nuevas tendencias en optimización de recursos humanos proponen una gestión de proyectos basada en los equipos de trabajo. La combinación de las características especiales de cada individuo, de sus talentos y ambiciones, puede incrementar el valor que aportarían por separado.
El valor del grupo
Si alguna vez te has preguntado qué es lo que hace grande a un equipo, déjame decirte que no hay una sola respuesta satisfactoria. Por el contrario, son muchos los factores intervienen en el éxito de una iniciativa colectiva. Seguidamente te muestro algunos de los valores que deben estar presentes en cualquier proyecto que implique la participación de varias personas.
Orientación Común
Tu equipo de trabajo ha de mantener una orientación común durante un período de tiempo en el que se pondrán a prueba tanto sus habilidades, como su capacidad para ajustarse a las necesidades comunes del proyecto. En la medida de lo posible, has de intentar diluir el individualismo de cada miembro y convertirlo en cooperación que genere mejores opciones. Los integrantes del equipo han de aportar soluciones que trasciendan su especialidad para lograr un consenso basado en el conocimiento colectivo.
Actitud proactiva
No te voy a engañar, conseguir que la gente se involucre en un proyecto colectivo a veces es una tarea imposible, pero merece la pena aplicar estrategias que aumenten el grado de compromiso de los integrantes del grupo. Una forma de concienciar a tu gente de la importancia de cumplir con sus obligaciones, es apelar a su profesionalidad y promover una actitud democrática que no coarte la creatividad de ningún miembro.
Buena comunicación
La puesta en común de toda la información relacionada con los objetivos del proyecto permitirá a tus colaboradores compartir impresiones, apuntar errores o proponer mejores vías de resolución de problemas. La idea es que tu equipo sea capaz de crear conocimiento y aprender durante el proceso de sus propios errores. El trabajo en equipo refuerza la cohesión de las personas, puesto que cada etapa superada se entiende como un éxito de todos
Espíritu de equipo
El buen ambiente no puede faltar en ninguna situación que suponga la interacción de personas. La gestión de conflictos es uno de los puntos más importantes que tendrás que afrontar para lograr una atmósfera de respeto y cooperación.
¿Cómo se organiza un buen equipo de trabajo?
Lo primero que debes hacer cuando formes un grupo de trabajo es acotar el número de miembros que van a participar en él. Un tamaño adecuado para evitar problemas de sobrecarga es 4 o 5 personas, aunque bien es cierto que cada proyecto demanda una fuerza de trabajo diferente.
Otro factor que debes tener en cuenta es la comunicación entre los integrantes del equipo. Habilitar las vías oportunas de contacto, disponer de un foro permanente, establecer un calendario de reuniones y someter a debate cualquier decisión sensible, pueden ser actuaciones muy beneficiosas para reforzar el sentimiento de equipo.
Por último, la autonomía del grupo de trabajo es esencial para reducir tus tareas de monitorización. Un equipo que sabe trabajar por sí mismo es un activo muy valioso que no precisa de un control individual de sus miembros. Para ayudar a que el organismo que has diseñado sea realmente eficiente, es importante aplicar una jerarquía abierta que no comprima el talento cuando se trata de buscar soluciones ingeniosas. Además, el reparto de tareas debe estar ajustado al perfil del grupo y debe haber una normativa que limite las competencias de los individuos que lo componen.
El liderazgo
Para liderar a tu equipo tienes que encontrar un punto intermedio entre la rigidez y la excesiva flexibilidad. Debes establecer protocolos que orienten la línea general de trabajo, pero que al mismo tiempo permitan improvisar mejores soluciones que las previstas. Piensa que el debate siempre está presente en cualquier proceso de optimización y tu debes canalizar ese debate en una actuación resolutiva que integre las aportaciones más interesantes.
Seguro que alguna vez has oído aquello de «el respeto se gana trabajando”, pues bien, es totalmente cierto. Hasta los gestos más minúsculos pueden evidenciar tu falta de capacidad o talento. Indistintamente de tu cualificación o experiencia como jefe de equipo, demuestra siempre humildad cuando trates con tus compañeros y mano dura ante las actitudes que menoscaben tu autoridad.
Antes de exigir compromiso a tu equipo tienes que exigírtelo a ti mismo. Nadie va a trabajar horas extra a plena potencia si tú no eres el primero en llamar a casa para decir que no puedes ir a cenar. La gente se siente inspirada por la dedicación y el trabajo duro, no dejes que la desidia devalúe tu imagen de líder.
En conclusión, si quieres sacar el máximo provecho de tu equipo de trabajo, tienes que apostar por una metodología que promueva la independencia del grupo, el respeto entre sus miembros y la cooperación en la resolución de incidencias. Si puedes aportar algo más a la lista, comenta por favor, tu opinión es muy importante para nosotros.
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