La Ley de Parkinson, esa curiosa norma que explica por qué perdemos el tiempo y somos menos productivos de lo que nos gustaría.
¿Por qué perdemos el tiempo? ¿Por qué a veces somos capaces de terminar una tarea en media hora y otras veces nos ocupa varias horas?
Si alguna vez te has hecho estas preguntas, primero déjame decirte que te comprendo. Dejar de perder el tiempo y emplear en cada tarea exactamente la cantidad de tiempo que lleva y ni un minuto más, no es nada fácil.
Pero una de las claves para lograrlo es saber a qué nos enfrentamos.
Por eso, en este artículo quiero hablarte de cómo aplicar la Ley de Parkinson para que esta juegue a tu favor y, así, conseguir ser más productivo y dejar de perder el tiempo.
¿Qué es la Ley de Parkinson?
La Ley de Parkinson fue enunciada por Cyril Parkinson (de ahí su nombre) en el año 1957. Este señor trabajaba en una oficina pública en Gran Bretaña cuando se dio cuenta de que, cuanto menos trabajo había que hacer en la oficina, más aumentaban los empleos.
¿A qué se debía?
La ley que enunció nos da la respuesta: el trabajo se expande hasta llenar todo el tiempo disponible para que se termine.
Por lo tanto, cuanto menos tiempo tenemos para hacer una tarea, más esfuerzo le dedicamos para acabarla pronto.
Sin embargo, cuanto más tiempo tenemos para hacerla, menos esfuerzo le dedicamos y, por tanto, tardamos más en terminarla.
La Ley de Parkinson plantea una serie de principios que nos ayudan a entender por qué ciertas tareas que son muy importantes, se suelen procrastinar hasta que llega el último momento de hacerlas, y por qué perdemos el tiempo.
Los principios de la Ley de Parkinson
Hay tres principios sobre los que se sustenta esta ley, y son los siguientes:
- El trabajo.
El trabajo se expande hasta ocupar todo el tiempo disponible que tenemos para llevarlo a cabo.
- El tiempo.
El tiempo que dedicamos a las tareas no resulta proporcional a lo importantes que son.
- El gasto.
El gasto aumenta, hasta cubrir la totalidad de los ingresos.
Aunque la Ley de Parkinson se suele emplear para hablar de productividad y tiempo, también plantea este principio que nos ayuda a entender por qué muchas personas no llegan a final del mes con dinero, aunque dispongan de más ingresos.
Cómo aplicar la Ley de Parkinson para ser más productivo
Lo más importante de esta ley, además de que nos ayuda a entender por qué perdemos el tiempo, es que nos permite aprovecharla para utilizarla a nuestro favor.
Para ello, lo primero que tenemos que hacer es establecer un tiempo límite para cada tarea, o para alcanzar cualquier objetivo. Si no lo hacemos así, tomándonos muy en serio el plazo que nos hemos marcado, el resultado será el mismo de siempre: la tarea se dilatará hasta el infinito.
Utiliza la técnica pomodoro
Dividir el tiempo en cajitas es una buena forma de ser más productivo y hacer que la Ley de Parkinson actúe a nuestro favor.
Con un reloj que tenga alarma, programa bloques de 25 minutos, seguidos de descansos de 5 minutos. En estos bloques, activa toda tu concentración y da lo máximo que puedas para sacar adelante la mayor cantidad de trabajo posible.
Verás qué buenos resultados te da.
No alargues tu jornada laboral
Si trabajas desde casa, es posible que te veas tentado a alargar tu jornada laboral para terminar esas tareas que has dejado sin finalizar. Pero esto puede ser un arma de doble filo.
La realidad es que, si inconscientemente sabes que podrás dedicar más tiempo a una tarea después de que haya terminado tu horario laboral, no la terminarás a tiempo.
Optimiza tus horas más productivas
Todos tenemos un reloj biológico que nos ayuda a ser más productivos en determinadas horas del día. Hay quienes pueden ser muy productivos a primera hora, y quienes lo son justo en las horas anteriores a ir a la cama.
Si tienes la oportunidad, aprovecha tus horas más productivas para sacar adelante el trabajo y avanzar más rápido.
Un tip extra: si una tarea te lleva menos de 2 minutos, hazla
Para entender fácilmente este punto, vamos a poner como ejemplo las tareas de la casa. A veces, vemos que algo está desordenado y pensamos: luego lo recojo, que ahora no tengo tiempo.
Sin embargo, una buena forma de ahorrar tiempo y reducir la cantidad de tareas pendientes que vamos añadiendo a nuestra lista es realizar de inmediato aquellas tareas que nos requieran muy poco tiempo.
Por ejemplo, si hemos visto algo que está desordenado y solo nos llevará un minuto dejarlo recogido, lo hacemos en el momento y así no añadimos esa tarea a nuestra lista de cosas pendientes.
Ojo con esto: si estás trabajando y se van presentando imprevistos que te van quitando un minuto por aquí y otro minuto por allá, puede ocurrir que termines disminuyendo tu productividad. Por eso, utiliza este último tip con criterio.
La mejor manera de no perder el tiempo
Como hemos visto en el principio del tiempo de la Ley de Parkinson, el tiempo que le dedicamos a una tarea no es proporcional a su importancia. Por eso, es probable que ciertas actividades diarias te estén robando mucho tiempo que podrías estar dedicando a otras tareas más relevantes para sacar adelante tu negocio.
Sin embargo, algunas de esas tareas diarias no se pueden dejar de hacer porque, aunque resultan menos trascendentales, sí que son importantes para que tu negocio continúe a flote.
Contratar a una asistente virtual puede ser exactamente lo que necesitas para lograr el equilibrio. Por un lado, podrás dedicar tu tiempo a hacer eso que realmente es relevante para tu negocio, por ejemplo, mejorar la calidad de tus servicios como te comenté en el último artículo.
Por otro lado, esas tareas que no es necesario que hagas tú personalmente, seguirán estando cubiertas gracias a la ayuda de tu asistente.
¿Y tú? ¿Ya aplicas la Ley de Parkinson para que actúe a tu favor y ser más productivo?