
En este post te hablé de algunas situaciones que pueden hacer que te sientas atrapado por tu proyecto online. Hoy analizaremos cómo el factor tiempo no ayuda mucho a mitigar esta sensación llegando incluso a hacer que te plantes incluso sacrificar tus vacaciones.
Es increíble cómo pasa el tiempo. Más allá de una expresión de “abuelo cebolleta” es una sensación que estoy seguro has tenido más de una vez. A poco que te paras a pensarlo seguro que te sorprendes a ti mismo diciendo ¿ya han pasado 5 años desde que entré a trabajar en esta empresa en la que nunca me he sentido valorado? ¿De verdad hace ya un año que monté mi propio proyecto online, pero si todavía estoy en pañales? o ¿ya ha pasado la mitad del año?.
El problema es cuando al hacerte estas preguntas te das cuenta que, posiblemente, no estás más cerca de tu objetivo soñado, o al menos no tanto como esperabas a estas alturas.
En breve daremos por finalizado el mes de junio, mitad del año, y te invito a que te hagas esta pregunta:
[bctt tweet=»¿he conseguido la mitad de los objetivos que me había propuesto para este año?» username=»admonvirtual»]
Ojalá la respuesta sea un sí rotundo. Pero mucho me temo que también habrá otros muchos lectores que, un poco cabizbajos, tengan que contestar con un NO.
Hacer una lista de propósitos para el año es un clásico de todas las nocheviejas, pero pocos son los que, pasado un tiempo, se paran a analizar en qué grado se han alcanzado esos objetivos. Es muy importante realizar esta evaluación, no solo a final de año.
Sería muy recomendable establecer períodos intermedios en los que valorar las decisiones que se han tomado y si estas te están llevando hacia el objetivo deseado. Si detectas desviaciones, todavía estarás a tiempo de reaccionar y enfocarte en aquello que necesitas para llegar a la meta planteada al final del año.
Si te has parado a pensar en esta evaluación intermedia, posiblemente veas que no has avanzado mucho en alguno de tus objetivos, muchos incluso, a estas alturas, ya habrán renunciado a parte de los objetivos que se propusieron en la última nochevieja o habrán tenido que añadir algunos otros que inicialmente no se plantearon.
Todo esto supone un auténtico reto para nuestra organización personal, nuestra manera de afrontar las tareas y por supuesto para nuestra productividad.
Intentar desarrollar un proyecto online en solitario es una tarea muy complicada. Siempre hay mil cosas por hacer.
- Cuando ya creías que habías terminado de diseñar esa página de tu web resulta que has tocado algo que no deberías y se ha desconfigurado otro apartado.
- Alguien te avisa de que algún enlace de tu página no funciona.
- Tienes que escribir uno o dos posts semanales para el blog.
- Trabajar las redes sociales para conseguir nuevos clientes e interaccionar con los que ya tienes.
- Diseñar newsletters, etc.
La lista puede ser interminable y a veces te sientes como un auténtico “hombre orquesta”.
Y por supuesto, tienes que lidiar con los clientes, que al fin y al cabo son los que mantienen tu proyecto a flote. La bandeja de entrada del correo electrónico siempre está llena, los mensajes se acumulan llegando incluso a perderse algunos de ellos entre tanta marabunta.
Por todo esto, a estas alturas del año hay un pensamiento que ronda tu cabeza y que casi no te quieres parar a escucharlo. “Este año vas a tener que sacrificarte y renunciar a tus vacaciones”.
Emprendiste buscando mayor libertad, porque estabas harto de trabajar todo el año para tu antiguo jefe a cambio de un mes de vacaciones. Querías poder gestionar tú mismo tu tiempo y disponer de más tiempo libre para pasarlo con tu familia; o incluso poder hacer ese gran viaje que llevabas años aplazando.
Pensabas que teniendo tu propio proyecto online esto sería posible. Pero ahora que lo tienes, no todo es tan automático ni tan pasivo como lo pintaban y si tu no estás ahí al pie del cañón el trabajo no sale adelante. Los clientes se quedan sin respuesta y los mensajes se acumulan hasta el infinito en la bandeja de entrada. No te puedes permitir desconectar durante una semana, casi te sonrojas al pensar en un mes completo de vacaciones.
Pero tranquilo, ¡No estás solo!
Yo te puedo ayudar a que este año no tengas que sacrificar tus vacaciones. Un asistente virtual es la persona ideal en la que delegar las tareas imprescindibles para que tu proyecto no se pare del todo, porque vale que puedes permitirte bajar un poco el ritmo, pero desaparecer del todo no es una opción.
[bctt tweet=»Un asistente virtual es la persona ideal en la que delegar las tareas imprescindibles para que tu proyecto no se pare del todo en vacaciones» username=»admonvirtual»]
Mantener tu web actualizada y segura, publicar en redes sociales, atender las consultas que tus clientes te manden por email o inlcuso aprovechar para poner al día la facturación de tu negocio son cosas que yo podré hacer por ti mientras tu descansas un poco, que te lo mereces. No tengas miedo y delega en un asistente virtual. Una vez que lo pruebes ya no verás tu negocio igual nunca más porque podrás centrarte en lo que te apasiona, en aquello que eres realmente bueno y en lo que de verdad aportas valor a tu público, ellos lo notarán y tú también. Escríbeme y hablamos, no pierdes nada por intentarlo.