
¿Cómo pasar de hacer algo y que te cueste mucho, a que te salga con naturalidad? ¿Te lo has preguntado alguna vez? Probablemente sí.
Y es que, mientras que hay tareas que no nos cuestan nada, hay otras que nos llevan toneladas de esfuerzo. Además, por desgracia, las segundas suelen ser las que nos llevan a conseguir nuestros objetivos.
¿Hay una clave para pasar esas tareas al otro lado? La respuesta es sí, y se trata de aplicar estrategias para crear hábitos.
La importancia de un hábito
Los hábitos nos definen, porque en ellos se encuentra la clave para conseguir los resultados que queremos.
Como ya habrás comprobado durante toda tu vida, cuando una tarea forma parte de tus rutinas diarias, la puedes hacer prácticamente sin pensar.
La diferencia entre algo que te cuesta mucho y algo que te sale natural es que lo segundo se ha convertido en una costumbre.
Y para muestra, un botón. Si tienes carnet de conducir, probablemente te haya pasado lo siguiente:
Cuando te sacaste el carnet, pasaste algunos meses muy pendiente de la conducción. Tenías que racionalizar cada paso: pisar el embrague, poner la primera, ir soltando el embrague… Y cada uno de estos pasos requería un enorme esfuerzo mental por tu parte.
Pero si llevas años conduciendo, todos esos pasos ya se han convertido en un hábito y los haces de manera natural. Sin ir más lejos, te pregunto: ¿Cuántas veces te has metido en el coche y has llegado a tu destino sin recordar nada del trayecto?
Esta es solo una muestra de lo fácil que resulta hacer algo cuando se ha convertido en una rutina.
La pregunta en este punto es: ¿de verdad existen estrategias para crear hábitos que te lleven a hacer de forma natural eso que quieres? ¡Por supuesto que sí!
Y justamente de eso quiero hablarte en el artículo de hoy.
Vamos a ver una manera de crear hábitos y rutinas tan fácil de llevar a cabo, que cualquier persona puede ponerla en práctica. De hecho, si tienes niños pequeños, esta puede ser una buena manera de enseñarles a tener buenas rutinas.
Cómo crear hábitos y rutinas
El primer paso para crear hábitos es entender cómo funcionan. Porque, aunque nos encantaría, la realidad es que no podemos cambiar todos los aspectos negativos de nuestra vida a la vez.
Por eso, es importante que, antes de empezar a añadir nuevos hábitos a tu vida, entiendas las reglas del juego, que son las siguientes:
- No dejes huecos libres, rellenalos con buenos hábitos. Si tu intención es eliminar malas costumbres, solo podrás hacerlo si los sustituyes por otros. Entiende ese cambio como si se tratase de sacar un fichero de tu mente. Si dejas el hueco vacío, intentará llenarse y, probablemente, lo hará con “lo primero que pille”.
- Pasito a pasito se hace el caminito. ¿Qué significa esto? Que no puedes cambiar todos tus hábitos de golpe, ni adquirir nuevas rutinas todas juntas, porque tu homeostasis no te lo permitirá. Así que, en lugar de intentar meterlo todo junto, a la fuerza, debes trabajarlos de uno en uno. Es más efectivo ir poco a poco, que tratar de abarcar demasiados hábitos a la vez y no conseguir que se implante ninguno.
Siguiendo esas dos reglas, ya puedes empezar a aplicar la estrategia para incorporar nuevos (y buenos) hábitos a tu vida. Y es muy fácil, toma nota:
- Busca un calendario, o créalo tú mismo. Debe ser un calendario en papel, con cuadrados generosos para cada día del mes.
No optes por un calendario digital, porque corres el riesgo de incumplir la segunda regla del juego, ya que tendrías que adquirir dos hábitos. El primero es el principal y el segundo, el de buscar cada día el calendario en el móvil para mirarlo.
- Instala el calendario en un lugar importante. Un espacio donde vayas a verlo con frecuencia. La puerta de la nevera, al lado de tu lugar de trabajo, en frente del wc… Opciones hay muchas, lo importante es que lo veas a diario.
- Es hora de pasar a la acción: marca con una X grande cada uno de los días en que consigas llevar a cabo ese nuevo hábito. Si utilizas un rotulador grueso de un color llamativo, mejor que mejor.
- Si un día fallas en llevar a cabo el hábito, no pongas una X. En su lugar, pinta el cuadrado de ese día completamente con otro color. ¡Y no te desanimes! Tropezar no es malo. Lo realmente malo es no levantarse.
Haz esto cada día durante al menos uno o dos meses.
Llegará un momento en que el nuevo hábito se habrá implantado de forma natural a tu rutina. Pero no te fíes: continúa con el calendario hasta que lo tengas totalmente adaptado.
Sé que parece una forma demasiado fácil, o hasta “tonta” de conseguir un nuevo hábito. Pero la realidad es que resulta tan fácil como efectiva.
¿Sin tiempo, a pesar de tus buenos hábitos?
Ya hemos visto la importancia de los hábitos y las estrategias para implementarlos en tu vida de la forma más fácil posible.
Tener buenos hábitos en el trabajo puede ser muy positivo y, si tienes un negocio, pueden impulsar tu negocio y tu carrera como nunca antes.
Pero tener buenas rutinas no lo es todo, porque no te garantiza al 100% hacer todo lo que te propones.
Después de todo, contamos con un número limitado de horas diarias, y esto hace que, en muchas ocasiones, tengamos que dejar de lado algunas tareas que son importantes para atender otras que son urgentes. (Si no has leído el artículo sobre la matriz de Eisenhower, te recomiendo echarle un vistazo).
¿Te está pasando eso?
Si ya has optimizado tus horas de trabajo y has creado buenas rutinas, pero no eres capaz de abarcar todo lo que te gustaría, es probable que te sientas algo frustrado.
Pero no tienes porqué sentirte mal. La solución es muy fácil, y consiste en contratar un asistente virtual que te ayude a solventar todas esas tareas urgentes que te quitan tanto tiempo para lo realmente importante.
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