¿Qué es el síndrome del impostor y cómo superarlo?

El síndrome del impostor es algo mucho más frecuente de lo que podemos pensar. Según un estudio que se publicó en un artículo de BBC News hace unos años, 7 de cada 10 personas han tenido este síndrome.

¿Alguna vez has sentido que no merecías los logros que estabas consiguiendo? ¿Has pensado cosas como “no soy lo suficientemente bueno” o “no debería cobrar tanto por este servicio, otros lo hacen mejor que yo”? 

Que sea frecuente que las personas nos sintamos un fraude no quiere decir que sea positivo. Pensar que lo que hacemos no tiene valor puede ser un grave problema, tanto para la vida profesional como para la vida personal. 

Y es que, además, el síndrome del impostor no solamente afecta a las personas que son exitosas en sus negocios. Puede ocurrirle a cualquiera y saberlo manejar es muy importante para no auto sabotearnos. 

En este artículo quiero hablarte de qué es el síndrome del impostor, dónde está su origen, cómo detectar si estás pasando por él y cómo hacerle frente. Sigue leyendo, porque tenemos mucho de lo que hablar… 

¿Cómo saber si tengo el síndrome del impostor?

El síndrome del impostor no es un desorden ni un trastorno mental. Sin embargo, puede ser muy desagradable para quienes lo sufren. 

Fueron Pauline R. Clance y Suzanne A. Imes quienes acuñaron este término en el año 1978 para definir a quienes sienten constantemente que no son lo suficientemente buenos. 

Si tienes la sensación constante de que eres un fraude, que no mereces nada de lo que has conseguido en la vida y que, en definitiva, no haces bien las cosas, porque hay otras personas que lo hacen mucho mejor que tú, puede que tengas el síndrome del impostor. 

¿Cuál es el origen del síndrome del fraude? 

Sufrir este síndrome es algo común, pero ¿por qué? Hay ideas para todos los gustos, vamos a ver cuatro posibles motivos por los que puedes tener el síndrome del impostor. 

1. Miedo a perder el control 

Hay quienes creen que el origen está en el miedo que tenemos los seres humanos de perder el control y arriesgarnos. Así que, como método de defensa, nuestra conciencia nos dice que no hagamos cosas nuevas porque, si las hacemos, las haremos mal. Es mejor quedarnos como estamos que arriesgarnos a hacer algo que otros pueden hacer mejor que nosotros. 

2. Pesimismo 

También hay quienes piensan que es un síntoma del pesimismo patológico. Dudamos de nuestras habilidades, porque tenemos bajas expectativas sobre los resultados y mucho miedo al fracaso, que nos parece inevitable. 

3. Baja autoestima y falta de confianza 

Otra de las razones que, según los expertos, puede estar detrás del síndrome del impostor es la inseguridad. Una baja autoestima y una gran falta de confianza en nosotros mismos, sumada a la desconfianza que creemos que tienen los demás hacia nuestras propias capacidades, nos lleva a creer que no somos suficientemente buenos para hacer bien eso que nos hemos propuesto. 

4. Una infancia muy exigente 

¿Te quedaste con ganas de conocer más motivos que pueden esconderse tras el síndrome del fraude? Pues no te quiero dejar con esas ganas, así que aquí va otro más. Una infancia en la que nos han exigido algo imposible: la perfección. Si de niño te valoraban más por lo que conseguías que por ti mismo, este puede ser el origen de tu síndrome del impostor. 

¿Qué hacer si tengo el síndrome del impostor?

Si quieres saber cómo superar el síndrome del impostor porque has detectado que lo sufres, sea cual sea el motivo real en tu caso, te traigo una serie de tips que puedes poner en práctica para afrontarlo. 

  1. Habla con otras personas sobre cómo te sientes. Puede que hablar con alguien que te conoce te ayude a ver que no eres, en absoluto, una persona incompetente. 
  2. Asume que no eres perfecto. Si crees que debes hacerlo todo a la perfección, nunca podrás estar contento con lo que haces. Tú no eres perfecto, pero tampoco lo son los demás. 
  3. Hay quienes dicen que las comparaciones son odiosas y no les sobra razón. Cada persona tiene diferentes capacidades. Si te comparas con los demás para medir tu valor, siempre encontrarás a alguien que sea mejor que tú en cualquier capacidad. 
  4. Recuerda tus éxitos, acéptalos y asume que hay algunas cosas que puedes hacer muy bien. 

¿Qué es lo opuesto al síndrome del impostor? 

Igual que hay quienes sufren el síndrome del impostor, hay quienes se han ido al lado totalmente opuesto. Y es que al ser humano le encanta irse a los extremos… 

El lado opuesto al síndrome del impostor es el síndrome de Dunning-Kruger. Sí, el nombrecito se las trae. Pero, ¿de dónde ha salido? Bien, pues el nombre viene del nombre de los psicólogos que lo descubrieron: David Dunning y Justin Kruger. 

Este es el síndrome que define a las personas que, aunque son incompetentes, sobreestiman su capacidad y subestiman lo que los demás pueden hacer. 

Impostor + Dunning-Kruger = cóctel molotov 

Si el síndrome del impostor es peligroso para quien lo sufre, porque puede llevar a un autosabotaje de cualquier actividad que llevemos a cabo; en conjunto con el síndrome de Dunning-Kruger es un peligro para las organizaciones. 

El motivo es el siguiente: 

Imagina que una persona con síndrome del impostor, aunque es muy competente, cree que no lo es. Esto la lleva a derivar sus tareas a otra persona. 

Si esa otra persona tiene el síndrome de Dunning-Kruger, es un verdadero inepto incapaz de reconocer su fracaso. Así que llevará a cabo la tarea, lo hará mal y, encima, no tendrá la capacidad de admitirlo. 

La importancia de aceptar nuestras limitaciones

Aunque no tengamos el síndrome del impostor, a veces nos damos cuenta de que no somos capaces de llegar a todo como nos gustaría. Abarcar demasiado en muchas ocasiones significa dejar de hacer las cosas bien. 

De ahí la importancia de aceptar nuestras limitaciones. No tenemos tiempo para todo así que debemos delegar en otras personas (competentes) las tareas menos importantes que hacemos durante el día. 

Si este es tu caso, la ayuda de un asistente virtual puede ser exactamente lo que necesitas para liberarte de esas tareas tediosas que te roban tanto tiempo en el día a día. 

Ponte en contacto conmigo y te contaré cómo puedo ayudarte a desahogar tu jornada. 

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